Bogotá, septiembre 2026; La floricultura colombiana enfrenta una coyuntura que está poniendo presión sobre la capacidad de las empresas. La revaluación del peso ha afectado los ingresos, mientras el incremento de los costos laborales y las nuevas condiciones arancelarias hacia Estados Unidos agregan nuevos desafíos al sector que genera cerca de 240.000 empleos formales y que en el 2025 exportó cerca de US$2.400 millones.
Frente a este escenario, Asocolflores llevó la situación directamente al Gobierno nacional, buscando que las particularidades de la floricultura sean consideradas en la construcción de alternativas que permitan a las empresas enfrentar las actuales presiones y mantener su capacidad productiva y exportadora.
En la última sesión de la Junta Nacional, realizada el 17 de septiembre, Asocolflores presentó esta realidad del sector ante el viceministro de Asuntos Agropecuarios del Ministerio de Agricultura, Arturo Dajud Durán, y representantes del Banco Agrario y Finagro. El encuentro permitió pasar del diagnóstico a la identificación de posibles instrumentos. Sobre la mesa quedaron alternativas como líneas especiales de crédito para capital de trabajo, mecanismos de reperfilamiento de obligaciones y garantías, que deberán continuar siendo analizadas para determinar su viabilidad y alcance frente a las diferentes realidades de las empresas floricultoras.
El Ministerio de Agricultura, el Banco Agrario y Finagro manifestaron su disposición para continuar trabajando con Asocolflores en la revisión de estas opciones y en la identificación de instrumentos que respondan a las necesidades del sector. Como parte de esta ruta, el viceministro se comprometió a actuar como articulador y vocero de las necesidades de la floricultura ante otras entidades del Gobierno que tengan competencia en estos asuntos.
Una agenda que va más allá del corto plazo
La gestión no se limita a buscar respuestas frente a las necesidades inmediatas. El encuentro permitió poner sobre la mesa una agenda de trabajo de mediano y largo plazo relacionada con factores que inciden directamente en la competitividad de la floricultura: la volatilidad de la tasa de cambio, los costos laborales, la productividad y las condiciones de acceso a los mercados internacionales.
“Valoramos especialmente la apertura que encontramos en el Gobierno. Sabemos que no existe una única solución y que algunas de las medidas requieren la participación de diferentes entidades. Lo importante es que hoy abrimos una ruta concreta de trabajo para buscar alternativas que den oxígeno a las empresas y, sobre todo, permitan preservar el empleo formal”, afirmó Laura Valdivieso, presidenta de Asocolflores.
Para Asocolflores, esta gestión hace parte de su labor de representación y defensa de los intereses de sus afiliados: llevar ante las entidades con capacidad de decisión las necesidades de la floricultura y construir, junto con ellas, alternativas que contribuyan a preservar la capacidad productiva, el empleo formal y la competitividad internacional del sector.
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