Antes de las Temporadas: lo que la floricultura debe saber sobre el nuevo programa de ahorro energético de la CREG 

Bogotá, septiembre 2026; El riego, la fertirrigación, el bombeo, la poscosecha y la cadena de frío dependen de un suministro eléctrico estable. Por eso, cualquier medida que afecte el consumo o el costo de la energía es, para la floricultura, un asunto que va directo a la operación diaria. Ese es el caso del programa transitorio de incentivos al uso eficiente de la energía eléctrica que la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) puso en marcha mediante las resoluciones 101 120 y 101 126 de 2026, ante las condiciones de baja hidrología y los riesgos asociados al fenómeno de El Niño.

El programa aplica automáticamente —sin necesidad de inscripción— a los usuarios regulados del Sistema Interconectado Nacional con facturación mensual o bimestral, lo que incluye a los usuarios comerciales e industriales regulados. Inició el 1 de septiembre de 2026, tendrá una duración inicial de seis meses y podrá prorrogarse o terminar anticipadamente según las condiciones de hidrología y confiabilidad del suministro. Esa ventana de seis meses es la que hace la diferencia para el sector: comprende directamente la preparación y operación del pico de San Valentín 2027, uno de los periodos de mayor uso de equipos de poscosecha y cadena de frío del año.

Cada empresa tendrá una meta individual de consumo, calculada a partir de la mediana de sus consumos diarios durante los 12 meses anteriores a la resolución. Esa meta se fija una sola vez y, en general, se mantiene durante todo el programa. A partir de ahí, el esquema funciona en tres franjas: si el consumo es inferior al 90 % de la meta, se genera un ahorro reconocido; entre el 90 % y el 110 % no hay cobro adicional ni ahorro; y por encima del 110 %, se cobra un valor adicional únicamente sobre los kilovatios que excedan ese umbral. Para los usuarios comerciales e industriales regulados —la categoría que aplica a buena parte de las empresas floricultoras— el factor de cobro es de 1,70, el más alto del programa. Esto no significa que toda la factura suba un 70 %: el recargo solo aplica sobre el excedente. Por ejemplo, una empresa con una meta de 10.000 kWh que consuma 12.000 kWh solo pagaría el recargo sobre los 1.000 kWh que superan el umbral del 110 % (11.000 kWh); con una tarifa de referencia de $800 por kWh, ese valor adicional sería de aproximadamente $560.000, cifra ilustrativa sujeta a la tarifa y al límite que defina la regulación.

Un punto importante para los afiliados: el primer ciclo de lectura que finalice después del inicio del programa tendrá carácter pedagógico. Durante ese ciclo, si una empresa presenta consumo excedente, el cobro será solo informativo, no un valor por pagar; en cambio, si logra un ahorro, este sí se reconoce y acumula a su favor. Los cobros efectivos por excedente empezarán solo a partir del siguiente ciclo de facturación. Es, en la práctica, una ventana para que las empresas conozcan su meta, revisen su consumo real y ajusten antes de que el programa empiece a tener efectos económicos.

El balance para el sector tiene dos caras. Por un lado, el programa contribuye a preservar la disponibilidad del suministro eléctrico durante El Niño —algo que beneficia directamente a toda la cadena productiva— y ofrece una banda neutral relativamente amplia (hasta 110 % de la meta) que permite absorber variaciones moderadas de consumo, además de la posibilidad de un saldo a favor si el consumo baja del 90 %. Por otro lado, existen riesgos que vale la pena tener presentes: la meta histórica de cada empresa puede no reflejar la estacionalidad propia de la floricultura, el crecimiento de la producción o la entrada en operación de nueva infraestructura; el propio fenómeno de El Niño puede aumentar simultáneamente las necesidades de riego, bombeo y refrigeración, justo cuando es más difícil reducir consumo; y el beneficio económico por ahorro no está garantizado, pues depende de los recursos que efectivamente se recauden por cobros adicionales dentro del mercado de comercialización, y podrá ser menor al esperado o incluso igual a cero. Además, únicamente se reconoce a quienes estén al día en sus obligaciones de pago al momento de la liquidación.

Frente a este panorama, hay pasos concretos que cada empresa puede dar desde ahora:

  • Confirmar con su comercializador si cada cuenta pertenece al mercado regulado o no regulado.
  • Solicitar y revisar la meta individual asignada, comparándola con el comportamiento histórico y la programación productiva de los próximos meses.
  • Verificar en detalle la primera factura pedagógica y presentar reclamación si hay errores en la lectura, clasificación, meta o facturación.
  • Hacer seguimiento semanal a los medidores para anticipar consumos que puedan superar el 110 %.
  • Priorizar medidas de eficiencia en bombeo, refrigeración, iluminación, motores, cuartos fríos y equipos de poscosecha, sin comprometer la calidad del producto, la seguridad de los trabajadores ni la continuidad operativa.
  • Proyectar escenarios de consumo específicamente para la temporada de San Valentín 2027.
  • Mantener al día las obligaciones del servicio de energía, condición necesaria para poder acceder a los beneficios del programa.

Entender a tiempo estas reglas —y actuar durante el ciclo pedagógico, antes de que los cobros sean efectivos— puede marcar la diferencia entre absorber el programa sin sobresaltos o enfrentar costos adicionales justo en la temporada más exigente del año. Asocolflores pone a disposición de sus afiliados las resoluciones CREG 101,  120,  y 101,  126 de 2026 para su consulta y análisis detallado AQUÍ

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