Bogotá, julio 2025; La floricultura colombiana inicia el segundo semestre del año con un panorama climático que demanda preparación. Las proyecciones indican la llegada del fenómeno de El Niño y el inicio de la temporada seca. De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM) se estima un 80 % la probabilidad de consolidación de estas condiciones para el periodo actual de junio-agosto, advirtiendo que la intensidad del evento podría alcanzar una magnitud de moderada a fuerte hacia finales de año.
En el contexto nacional, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) mantiene al país en fase de seguimiento preventivo y alerta temprana. Si bien persisten incertidumbres sobre la intensidad final del evento, los modelos climáticos muestran una tendencia consistente hacia la reducción de precipitaciones y el aumento de temperaturas, afectando especialmente a las regiones Caribe y Andina, donde se concentra gran parte de la actividad floricultora.
En este contexto, la gestión eficiente del agua y el control del microclima dentro de los invernaderos serán factores determinantes para proteger la productividad y la estabilidad de los cultivos. Más que reaccionar ante las altas temperaturas, el reto consiste en anticiparse mediante un manejo técnico basado en datos, optimizando los recursos disponibles para mantener la competitividad del sector.
A continuación, compartimos las principales recomendaciones para que los equipos técnicos y la alta gerencia anticipen los posibles impactos y fortalezcan la continuidad del negocio.
El agua como recurso crítico: medición y priorización
El primer pilar es la eficiencia hídrica, ya que el agua es el motor fisiológico que determina la turgencia de los tejidos, el mantenimiento de la fotosíntesis y la asimilación de nutrientes, procesos que suelen colapsar bajo el estrés térmico. La pauta fundamental en este escenario es la precisión: los equipos deben basar sus decisiones en datos reales operando herramientas de apoyo como tensiómetros, sensores de humedad y modelos de balance hídrico.
Mitigación del estrés térmico y ajustes nutricionales
Paralelamente, el incremento de la radiación y de las temperaturas internas en los invernaderos altera los ciclos naturales de la planta, acelerando su desarrollo y aumentando su tasa de respiración, lo que consume sus reservas energéticas. Para contrarrestar este microclima, la recomendación se enfoca en optimizar el uso de sistemas de ventilación y en la implementación de estrategias de enfriamiento, como nebulizaciones dirigidas para reducir la temperatura foliar. Además, es fundamental ajustar los programas de fertilización para evitar acumulaciones de sales que puedan derivar en fitotoxicidad para el cultivo.
Rigor sanitario sin perder el enfoque biológico
En el ámbito de la sanidad vegetal, el calor actúa como un catalizador que acelera el ciclo de vida y la tasa reproductiva de insectos y ácaros. Ante esta realidad, es importante comprender que el incremento en la presión de plagas no es un proceso automático, sino que está relacionada con manejo agronómico, al historial fitosanitario y a las condiciones específicas de cada cultivo. La estrategia ganadora reside en intensificar la frecuencia de los monitoreos para la detección temprana de focos. En este escenario, la respuesta técnica debe mantenerse bajo los lineamientos del Manejo Integrado de Plagas (MIP), priorizando el control biológico y la conservación de enemigos naturales, y manteniendo el uso de insumos químicos de forma racional y localizada.
Blindaje financiero ante la presión de los márgenes
Finalmente, la excelencia técnica debe estar respaldada por una gestión financiera preventiva. Si bien la variabilidad regional del fenómeno impide proyectar con exactitud el impacto económico, la gerencia debe anticipar presiones en el flujo de caja derivadas del posible incremento en el consumo de energía para el bombeo de agua, la frecuencia en los monitoreos fitosanitarios y ajustes en la estrategia nutricional. El uso estratégico y anticipado de la tecnología con la que ya cuentan los afiliados es la mejor herramienta para mitigar sobrecostos logísticos o compras de emergencia a último minuto. Con base en la planeación técnica y operativa, la floricultura nacional puede afrontar este ciclo climático asegurando que nuestras flores sigan brillando en los mercados internacionales.
Dado que la evolución e intensidad del Fenómeno del Niño pueden cambiar con el tiempo, se recomienda realizar un seguimiento continuo de los boletines y plataformas oficiales de monitoreo climático. Entre las principales fuentes de consulta se encuentran:
Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM)
NOAA – Climate Prediction Center (CPC)
- Perspectiva del ENSO: AQUÍ
- Pronóstico probabilístico del ENSO: AQUÍ Pronóstico de intensidad del evento: AQUÍ
Organización Meteorológica Mundial (OMM)
- Información y comunicados climáticos: https://wmo.int
Referencias
- Ideam indica que las condiciones tipo “El Niño” ya se encuentran presentes: https://ideam.gov.co/sala-de-prensa/noticia/ideam-indica-que-las-condiciones-tipo-el-nino-ya-se-encuentran-presentes
- Actualización de El Niño/La Niña (mayo de 2026): https://wmo.int/resources/publication-series/el-ninola-nina-updates/el-ninola-nina-update-may-2026
- El Niño is forecast to intensify, increasing likelihood of extreme weather: https://wmo.int/media/news/el-nino-forecast-intensify-increasing-likelihood-of-extreme-weather